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Bergoglio, el Papa Francisco

Bergoglio, el Papa Francisco

y el obsceno relamer de grandes y sencillos custodios del poder opresor

 En principio, es preciso poner a salvo la diversidad de significados que emerjan de la espiritualidad de aquellxs que practican sentidamente el catolicismo, de hecho precisamente a causa de ello permanecen, en más o en menos, críticos a su estructura de privilegios. Más bien, este es un texto que pretende sumar algunas reflexiones en torno a la Iglesia Católica como institución política. No es la fe de las personas individuales la que está en cuestión, sino una construcción de poder que hace base en la operación de adhesión moral contraria a los procesos de liberación de los pueblos de Latinoamérica, en particular.

  La noticia de Jorge Bergoglio como el nuevo Papa de la Iglesia Católica exhumó múltiples análisis de las contradicciones entre, por un lado, el haber sido elegido alguien denunciado de complicidad con la dictadura cívico-militar argentina e ideológicamente condenador de los derechos sexuales y reproductivos, del matrimonio igualitario, firmemente translesbohomofóbico, y por otro lado, lo cercano que dicen que estaba de “la gente” porque, por ejemplo, iba a los barrios y viajaba en transporte público. Del encubrimiento a curas pedófilos, ni hablar.

 Dentro de las repercusiones mediáticas y declaraciones públicas aparecieron expectativas sobre los cambios que, inesperadamente, podría ser capaz de producir. Se expusieron visiones sobre su estilo que vendría a descontracturar una curia anquilosada en la “seguridad” de una continuidad irrecusable, acercando más la Iglesia a “la gente” (otra vez, la especie destinataria de políticas públicas, administraciones de fe, líderes iluminados, término claramente contrapuesto al ejercicio de ciudadanía)

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Apostasia Colectiva en el Congreso de Ateísmo 2010

 

¿Qué es apostatar?

La apostasía tiene tantas definiciones como religiones existen. Dado que ninguna es más válida que otra no prestamos atención a ninguna de estas definiciones. Desde esta web proponemos la apostasía en el sentido de darse de baja de la Iglesia Católica.

Para apostatar, en el pasado, se debía recurrir a un artículo del Código de Derecho Canónico, una suerte de Código Civil eclesiástico. Aunque el apóstata no lo reconociera como una legislación válida, debía invocarlo si deseaba darse de baja. Hoy, gracias a Dios (sarcasmo), la ley de Hábeas Data protege nuestros datos de instituciones manipuladoras como la Iglesia Católica, por lo que podemos pedir que se nos dé de baja sin aparentes contradicciones.

Pero… ¿por qué darse de baja? Las razones por las que una persona querría apostatar son de lo más variadas. Dado que la Iglesia Católica cuenta como católico a todo bautizado, hay ateos que sienten que es su obligación darse de baja para mantener una coherencia. También hay quien apostata por no estar de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia aún cuando cree en Dios, entonces, apostata para que su nombre no sea parte de esa institución. Desde esta web proponemos apostatar precisamente porque para la Iglesia Católica todo bautizado es católico, está de acuerdo con sus doctrinas, y por lo tanto utiliza la cifra de bautizados (muy alta porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios.

La Iglesia Católica para ser escuchada argumenta que casi el 90% del país es católico (boletín AICA Nº 2500) e indirectamente apoya sus doctrinas. Es decir, se erigen en la voz del pueblo, y vos, que fuiste bautizado, sos contado como parte de ese 90%. La realidad es que el 90% del país fue bautizado, y que ni siquiera la totalidad del pequeño porcentaje de practicantes está de acuerdo con sus doctrinas (encuesta CONICET).

Si apostatás, se anota al lado de la anotación de tu bautismo que abandonaste la fe católica, el modo católico de darte de baja. Si vos no querés ser parte de ese 90%, entonces hacé el trámite. Apostatar es tu derecho. ¡Que no hablen en tu nombre!

¿Por qué apostatar?

En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen.

En nuestro país, la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros. Tres ejemplos: Cuando en 2007 se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superó a la de católicos, el Secretario del Pontifico Consejo para el diálogo interreligioso, Felix Machado, afirmó en el diario La Prensa que "la Iglesia católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error porque en cada parroquia, incluso la más pequeña o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados". El Arzobispado de Buenos Aires afirma que "entre 1993 y 1997 aumentaron un 10 por ciento la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones". Por otro lado, según apologetica.org "Ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.". En ambos casos, la noticia no es simplemente el número de bautismos, sino que a partir de estos datos el texto intenta deducir la cantidad o el incremento de fieles. Otro problema es que se hace complicado encontrar otra fuente de información que no sea la misma Iglesia. En 2007 una iniciativa de un particular obtuvo como respuesta de la Secretaría de Culto que las estadísticas disponibles sobre la cantidad de fieles católicos son las que publica AICA, una agencia de noticias católica. Es que como la creencia religiosa es "información sensible", no hay censos sobre creencias religiosas, y la poca información que se tiene al respecto parte de encuestas que recién últimamente se están haciendo de una manera sistematizada.

Leer más:¿Por qué apostatar?

Trámite de Apostasía

¿Cómo?

Enviando una carta informando de la decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica y por lo tanto exigiendo que se modifiquen los registros donde figuramos como católicas o católicos. La carta no debería tener demasiadas justificaciones dado que la decisión de dejar de pertenecer a la institución es íntima y no es necesario dar explicaciones de ello. De todas maneras de aquí se puede descargar la carta modelo que proponemos, a la que por supuesto se pueden hacer todas las modificaciones que consideren necesarias. Es importante que la carta contenga datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada, al menos el año).

¿Dónde?

La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fueron bautizados. Aquí puede encontrarse el detalle de las diócesis y arquidiócesis de todo el pais, sus zonas de cobertura, domicilio postal, responsable y algunos datos de contacto. Puede ser enviada por correo postal o entregada personalmente, pero en todos los casos conviene tener alguna constancia de entrega. Si se envía por correo es mejor hacerlo al menos certificada, y si se entrega en persona conviene llevar una copia para que sea sellada a modo de acuse de recibo.

¿Y luego?

La carta exige una respuesta favorable en el término de cinco días. Lamentablemente no conocemos ningún caso en los que se hayan respetado este plazo, pero si en el transcurso de los 15 días se han recibido respuestas informando de que se estaba tramitando la modificación de los registros. Si no llega ninguna respuesta hay dos caminos posibles. Intentar un contacto informal con la diócesis para verificar el estado del trámite y en todo caso apurarlo, o bien hacer una denuncia en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. No son opciones excluyentes y bien se puede consultar primero y a falta de respuestas proseguir con la denuncia, pero para la segunda va a ser necesaria la constancia del envío y posiblemente se vuelva todo un poco más engorroso.

Posibles respuestas:

Si se recibe alguna respuesta, posiblemente sea alguna de las que siguen

  • Invitación a presentarse a la diócesis para demostrar su identidad o hacer la renuncia en forma personal. Si es posible asistir es recomendable porque seguramente agilizará el trámite
  • Invitación a hablar personalmente con un obispo/vicario/sacerdote para reconciliar posiciones. No es necesario ya que no tenemos que dar explicaciones de nuestra decisión y ellos deberán actualizar sus registros.
  • Aviso de que la carta debe ser enviada a la diócesis del domicilio actual del interesado y no a la diócesis correspondiente a la parroquia de bautismo. No todas las diócesis se manejan de esta manera, pero hemos visto casos en los que así sucede. En principio parece una traba burocrática más, pero también puede facilitar el trámite si es que va a ser necesario ir personalmente luego. Nada se pierde intentando.
  • Aviso de que se cursa el pedido a la parroquia respectiva. Todo marcha bien y el pedido está en curso
  • Fotocopia de la partida de bautismo con la notación de renuncia al margen. Feliticaciones! Estás fuera de la Iglesia Católica

Preguntas frecuentes

Sobre la idea de la apostasía

Si yo no creo en la Iglesia Católica, ¿Por qué debería someterme a sus estatutos para apostatar?

Si bien el trámite de alejarse de la Iglesia Católica tiene nombre propio (apostasía), conceptualmente no tiene ninguna diferencia con dejar cualquier otra institución. Si uno se afilia a un partido político, y luego por la razón que sea decide retirarse, seguirá un procedimiento interno para darse la baja, independientemente de que ya no adhiera a él. Sin la baja formal, poco importará lo que uno piense internamente, ya que en los papeles uno forma parte y la institución lo cuenta a la hora de mostrar sus integrantes para negociar poder. Quienes no confiamos en la Iglesia Católica o no apoyamos sus acciones, vemos a la Iglesia como una institución más, y nos damos de baja por las mismas razones que nos damos de baja de todos aquellos lugares a los que ya no queremos pertenecer.

¿Apostatar es una forma de hacerse ateo?

De ninguna manera. Lo mismo que desafiliarse de un partido político no implica necesariamente descreer de la política, apostatar es renunciar a una fe religiosa o salir de una institución religiosa en particular sin que de ello se desprenda la no creencia en Dios. Se puede renunciar al catolicismo porque uno se convierte a cualquier otra religión lo mismo que se puede apostatar del islam para hacerse católico. Ciertamente muchos de los que apostatan son ateos o agnósticos, pero también muchos otros tienen ideas de Dios o de la moral distintas a la católica y por ello deciden apostatar de esa fe. Sabemos de seguidores de religiones afroamericanas o incluso de cristianos que han decidido salirse de la Iglesia Católica, y por supuesto esto no los convierte en ateos.

¿Qué sentido práctico tiene apostatar?

Vivimos en un país donde la representatividad otorga poder. Imagine que una institución dice representar al 10% de la comunidad (con los votantes que esto implica) no se va a sentar a negociar de la misma manera que lo haría un particular que no representa a nadie más que a si mismo. Si sospecha que ese 10% da poder en una negociación, ahora piense el poder que pueda dar un 50% de representatividad. A todo esto, la Iglesia Católica sostiene que casi el 90% de los argentinos somos católicos basados en el solo hecho de figurar en sus libros de bautismo, por lo que no es difícil imaginar la enorme ventaja que esto supone a la hora de negociar cualquier cosa con, por ejemplo, el gobierno nacional. Pero la realidad es bien distinta: Las encuestas recientes muestran que sobre los temas de mayor preocupación de la Iglesia, el nivel de representatividad es muy bajo: la sociedad en su mayoría no condena a la homosexualidad, no está contra el aborto, acepta la educación sexual en las escuelas, aprueba la utilización y de hecho utiliza métodos anticonceptivos, tiene relaciones sexuales por placer y sin necesidad de casarse por iglesia, etc. Queda claro que la Iglesia no representa a la mayoría de los argentinos en estos temas, pero aún así habla por todos.

Apostatar es una forma contundente de decirle a la Iglesia Católica: ¡No hablen por mí, no me representan! ¡Bórrenme de sus registros! ¡No me usen para presionar a nadie!

¿Qué se gana con mi apostasía solamente?

En este sentido, apostatar es como votar. Un voto no cambia el rumbo de un país y una apostasía tampoco pretende hacerlo, pero sumando varios aportes individuales podremos hacer más fuerza. Y sino, al menos habremos sido coherentes entre nuestro pensamiento y nuestras acciones.

 

Sobre el trámite de la apostasía

¿Puedo apostatar si no me bautizaron de recién nacido, sino que yo mismo decidí hacerlo?

Sí, claro. Sucede que la gran mayoría de los/las bautizados/as lo fueron en sus primeros meses de vida y por eso son en general el caso del que se habla. Pero no sólo tenemos derecho a deshacer lo que hicieron nuestros padres en nombre nuestro, sino que también tenemos derecho a evolucionar y cambiar de ideas.

¿Puedo apostatar habiendo recibido otros sacramentos (comunión, confirmación, casamiento por iglesia)?

Sí. Uno puede renunciar a la fe católica en cualquier momento, y sin importar la cantidad de sacramentos que haya recibido.

Dado que la apostasía es "des-bautizarse", ¿Hay trámites similares para deshacer la comunión o la confirmación?

No, y no hacen falta. El bautismo es el ritual por el que se ingresa formalmente a la Iglesia Católica y a partir del cual sus datos figurarán en los libros de la Iglesia. Apostatar obliga a la Iglesia a actualizar o borrar sus datos de manera que conste que ya no pertenece a la misma. La comunión o la confirmación no son trámites de "ingreso" a la fe católica, por lo tanto no es necesario deshacerlos para salir de ella.

Vivo en el exterior. ¿Cómo puedo hacer el trámite?

Sin importar dónde viva, el trámite puede hacerse por correo postal. El principal problema es que es muy raro que la Iglesia responda, también por correo y en tiempo y forma, a una solicitud cercana, por lo tanto es mucho más raro que lo haga a alguien de otro país. De ser posible aconsejamos utilizar la dirección de un familiar para recibir la respuesta y evitarles una posible excusa más si esta no llegara. En todo caso, el trámite siempre es posible llevarlo adelante, sin importar las distancias, y si se complica es simplemente por la poca voluntad de la Iglesia en dar una respuesta. Los recursos de una comunicación telefónica a la diócesis o una denuncia a la D.N.P.D.P. siempre están abiertos.

Vivo lejos del lugar donde fui bautizado. ¿Cómo puedo hacer el trámite?

La respuesta es muy similar a la anterior, aunque con algunas ventajas. En teoría, podría enviarse la solicitud de apostasía a la diócesis más cercana y esperar que ellos internamente gestionen el trámite. Si bien no contamos con experiencias de este tipo, creemos que en la práctica puede ser complicado de seguir pero no deja de ser una alternativa. Hacer la denuncia a la D.N.P.D.P. también puede ser más simple que en el caso anterior por el hecho de encontrarse en el país.

No recuerdo la parroquia donde fui bautizado y/o la fecha. ¿Cómo puedo hacer el trámite?

Los registros de bautismo de la I.C.A.R., hasta donde sabemos, son descentralizados. Esto quiere decir que sí o sí es necesario saber dónde buscar para encontrar la partida de bautismo. Por esto es sumamente importante conocer donde se realizó la ceremonia y la fecha aproximada (al menos el año). Si este dato no se puede obtener de familiares o de los padrinas/os, quizás se pueda intentar buscar en las parroquias más cercanas al hogar donde vivió de niña/o, visitándolos con alguna excusa para buscar información.

¿Si me "des-bautizo", que pasa con los otros sacramentos (mios o de otros) para los cuales necesitaba el bautismo?

En cuanto a lo formal, no pasa nada. La Iglesia guarda sus registros por ahora en libros y de una manera no centralizada. La modificación en la partida de bautismo no se ve reflejada en las actas de confirmación, de matrimonio, o de bautismo de algún ahijado o ahijada. Por lo tanto en los papeles la apostasía no deshace formalmente ningún otro sacramento, ni perjudica a los ahijados en caso de haberlos. Las consecuencias "espirituales" en los sacramentos entran en el terreno de las creencias personales y no tenemos mucho para agregar desde nuestro grupo.

 

Sobre la convocatoria a la apostasía colectiva

¿Participar de la convocatoria implica realizar el trámite de apostasía?

No. La convocatoria es más un acto simbólico que un trámite formal y si bien la idea es entregar las actas de apostasía de todos los que adhieran, posiblemente no va a ser suficiente para completar el trámite. Por esto es conveniente hacer los trámites en paralelo de manera individual y personal.

Vivo lejos y/o no conozco dónde fui bautizado. ¿Puedo participar de la convocatoria?

Sí. Al no ser un trámite formal, no son necesarios todos los datos que se requerirían en ese caso.

Soy creyente pero no comparto la posición de la Iglesia frente a determinadas cuestiones. ¿Puedo participar de la convocatoria?

Sí, claro. El trámite no es exclusivo para ateos, y de hecho hay muchos creyentes y aún cristianos que deciden apostatar, simplemente porque no comparten la actitud de la Iglesia Católica frente a determinados temas o porque perdieron fe en sus dogmas particulares.

¿Qué tratamiento tienen los datos que se ingresan en el formulario de adhesión? ¿Cómo puedo saber que se respetarán mis datos?

Siendo que estamos apelando a la Ley de Habeas Data para reclamar nuestro derecho a la apostasía, es razonable que los interesados en generar su propia carta de apostasía a partir del formulario correspondiente tengan algunos reparos en ingresar allí datos sensibles. En principio aclaramos que tratamiento se dará a los datos ingresados.

Hay dos opciones distintas. Si se mantiene la casilla de adhesión tildada, los datos ingresados se guardarán en una tabla de manera de ser utilizados para la presentación de la apostasía colectiva durante el mes de marzo en la Arquidiócesis de Buenos Aires. No se dará ningún otro uso a ningún dato y por supuesto los datos no serán divulgados, ni vendidos ni entregados a nadie. Tampoco se utilizarán para lograr un contacto individual de ningún tipo (ni por correo, ni por teléfono). Todas las comunicaciones serán dadas a través del sitio web.

Por otro lado, si al enviar el formulario se destildó la casilla de adhesión, ningún dato es almacenado y no queda registro alguno de la información ingresada.

Posiblemente todo esto genere dudas y algunos reparos a la hora de dejar información sensible. Para evacuar cualquier duda, te convocamos a participar con nosotros, para que veas que no hay secretos y que nos manejamos con total transparencia.