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Si los dioses fuesen humanos ya estarían presos 14-04-2009 |
Creo que la frase que mejor describe el contenido de esta columna es la de Epicuro:
"¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios?"
Esta frase es más que suficiente para descartar la más mínima posibilidad de existencia de gran parte de los dioses, especialmente los unipersonales inventados por las religiones occidentales. Desearía que sistemas tan perversos como los religiosos fueran tan simples de vencer. Pero no. El mecanismo de engaño religioso es tan poderoso (se ha reforzado a lo largo de milenios) que una simple frase no puede corregir el efecto devastador que provoca, por lo que no queda otra alternativa que extenderse y repetirlo desde diferentes ángulos para lograr definitivamente ayudar a las personas a salir de la trampa mortal de estas sectas masivas.
El mecanismo de engaño que vamos a ver hoy está relacionado con el ocultamiento de información. El ocultamiento de información es muy común, y es el motivo por el que muchos consideran que las religiones necesitan y luchan constantemente por mantener a sus fieles en total ignorancia. Pero en realidad es solo el efecto visual de la aplicación de un mecanismo de engaño, las religiones no procuran intencionalmente convertir a sus fieles en ignorantes, este es solo el efecto producido por la aplicación de uno de sus más efectivos mecanismos de engaño.
El ocultamiento puede realizarse resaltando hechos favorables o por el contrario ocultando los desfavorables. Y a veces ambos a la vez. Es un proceso simple y es fácil entenderlo con un ejemplo: si dos personas sufren un accidente y una de ellas muere, el mecanismo actuará de inmediato resaltando la vida salvada y menospreciando el valor de la muerte. La persona que salvó su vida lo hizo gracias a la acción del dios de turno, la persona que murió sufrió una tragedia, por ejemplo. La pregunta lógica, obviamente, sería: por qué el dios de turno salvó a uno y dejó morir al otro. Si pudo salvar a uno debería poder salvar al otro.
En casos como este, repetidos segundo a segundo en todo el mundo constantemente (no estamos hablando de casos especiales ya que la imperfección natural propicia daños constantes) es donde comienzan a surgir todos los conflictos teológicos con la realidad. Cuando estos casos son analizados en profundidad las fantasías religiosas chocan estrepitosamente con la realidad. La frase superior adquiere un completo sentido y obviamente ningún dios ni ser superior ni modelo espiritual ni nada escapa al completo ridiculo en estos análisis.
Pero la religión, siendo el mecanismo de engaño más perverso que existe, cuenta con herramientas suficientes para huir de estos escollos. En general cada caso es tratado en forma particular. Primero se actúa en todos los casos de forma similar: resaltando lo bueno (la vida salvada) e ignorando lo malo (la muerte). Lo bueno se adjudica a la fantasía religiosa que se heredó y lo malo o lo inconveniente a cualquier otra causa. Nunca lo malo se toma como prueba de la no existencia de esa fantasía, de hecho en primera instancia lo malo casi no es tenido en cuenta, se lo niega.
En segundo lugar, cuando esta negación ya es insostenible, se pasa por diferentes etapas de manipulación. Siguiendo con el ejemplo, se puede decir que la persona que se salvo era más creyente que la que murió. Hasta que alguien comenta al pasar que los dos eran muy buenos creyentes. Entonces el proceso continúa. Ahora se dirá que la persona que se salvó tenía una misión que cumplir en la tierra, hasta que alguien comenta al pasar que la que murió era un niño de 6 años. Entonces la excusa pasará por que dios necesitaba darnos una lección a todos, hasta que alguien comenta que nadie en su sano juicio mataría o dejaría morir a un niño de 6 años para dar una lección a los demás. Si la diferencia entre la realidad y la fantasía que se está defendiendo llega a elevados niveles de incoherencia el argumento final siempre será "los misterios del señor", "nuestra incapacidad para comprender aquello que es superior a nosotros" y cientos o miles de excusas similares inventadas para evadir una explicación racional que se opone por completo a la fantasía heredada.
Nunca lo malo será tomado como prueba de la inexistencia o inoperancia del ser o los seres de fantasía en los que se cree. Estamos hablando de un mecanismo de engaño extremadamente poderoso y que por supuesto funciona en conjunto con otros. Para que lo entienda. Usted puede reemplazar ese ser que salvó la vida de la persona del ejemplo con cualquier cosa. Digamos "magia". Yo puedo decirle entonces que la persona que se salvó del accidente no lo hizo por un milagro de un dios sino que lo hizo por "magia blanca". El proceso es el mismo, yo ignoro por completo la muerte y resalto la vida salvada para justificar la fantasía de la "magia". Esto será suficiente para que usted deje de creer en un dios y comience a creer en la magia? no, verdad? El mecanismo descripto es solo un mecanismo de engaño más elaborado teniendo en cuenta la psicología humana, no la fantasía que se defiende, por lo tanto funcionará si es aplicado a la fantasía heredada. Digamos por ejemplo que usted heredó la fantasía de un único dios, entonces este mecanismo se utilizará para hacerle creer que ese dios existe.
Los ejemplos de aplicación de este engaño se repiten constantemente. Unas columnas atrás un usuario comentó que su dios era tan bueno que había creado el ADN y las huellas digitales para atrapar a delincuentes sexuales. En estos casos tenemos a padres irresponsables, violadores o asesinos, por ejemplo. Cada uno cometiendo acciones evitables. Un padre irresponsable deja a su mujer embarazada, un violador viola a una pobre muchacha y se va impune, un asesino mata impiadosamente. Todas acciones evitables. Por qué un dios le daría al ser humano la capacidad, no totalmente efectiva, de atrapar a estos delincuentes LUEGO de que cometieron sus actos en lugar detenerlos en el momento y evitar que estas personas sufran del modo que lo han hecho? Por qué un dios le otorgaría unas herramientas de investigación al ser humano tan complejas que solo podrían ser aprovechadas luego de cientos de miles de años y millones de crimenes cometidos? por qué le otorgaría esta posibilidad solo aplicable luego de cientos de años de investigación y desarrollo del conocimiento humano? Y qué pasó cuando las violaciones y los abandonos ocurrieron cuando el ser humano no tenía ni la menor idea de la existencia del ADN? Hace solo unos 60 años se descubrió el ADN, hace solo unas pocas décadas atras se descubrió su utilidad en la investigación. Casi lo mismo ocurre con las huellas digitales. Por qué un dios, conociendo la imposibilidad de aprovechar estos patrones por parte del ser humano, dejaría que durante milenios (MILENIOS!!!) los crímenes quedaran impunes?
Por supuesto, el comentario de este usuario no es más que una muestra de cómo este mecanismo de engaño opera. Se resalta lo bueno (la capacidad lograda por el hombre para identificar delincuentes), se adjudica esto bueno a la fantasía heredada (en este caso el dios cristiano) y se descarta, se ignora por completo o incluso se oculta todo lo malo (la no intervención de ese dios cuando los hechos ocurren, el desarrollo de la capacidad de identificación milenios después de que millones de crimenes se cometieran, y muchísimas acciones más que calificarían a ese ser como el más perfecto hijo de puta que pueda existir). Es tan obvia la adaptación vulgar que hacen los religiosos de la realidad con respecto a su fantasía que cuesta imaginar cómo la gente sigue cayendo en su trampa. La perversión de este mecanismo de engaño es casi extrema. Cada vez que la realidad deje en ridículo a sus fantasías ellos la adaptarán. Los crímenes son perversos, semejante perversión no evitada choca contra los atributos que normalmente se le otorgan a un ser superpoderoso como un dios. Luego el hombre descubre mecanismo para contrarestar o corregir esta maldad y el religioso se aferra a esto y lo atribuye a su dios. Si el hombre cura el cáncer, entonces será gracias a que su dios lo ayudó a encontrar la cura, no importa que su dios no haya hecho una mierda durante milenios y millones de personas hayan desaparecido culpa de esta peste, ahora ellos adaptarán la realidad a su fantasía: el cáncer se puede curar entonces es gracias a su dios. No importa que bastaba con advertirle a una niña de diez años que no cruzara un callejón, no importa que bastara sólo con infundirle un poco de miedo para que no lo haga, total ahora tenemos la capacidad de atrapar al hijo de puta que la violó, entonces mi dios es bueno porque nos otorgó marcas que ahora, luego de millones de crimenes impunes, nosotros podemos utilizar para llevar a ese violador a la carcel. Bastaba solo susurrarle a la pobre niña para que no cruce por allí, pero no, su dios tuvo que construir patrones en nuestros cuerpos extremadamente complejos de analizar para que luego de milenios de sufrimiento y trabajo duro logremos desarrollar la ciencia que nos permite atrapar al violador. Semejante complejidad y esfuerzo para atrapar a un violador cuando YA cometió su crimen. Es que la ciencia que se desarrolló a partir de estos patrones no evita que otros violadores sigan haciendo de las suyas, y tampoco anula el hecho de que ese dios seguirá presenciando cada violación sin hacer NADA, pero no importa, es tan bueno que nos dio las herramientas para detener luego a los violadores y encerrarlos. Unas herramientas que nosotros en realidad desarrollamos por nosotros mismos, ya que tanto las huellas digitales como el ADN son patrones y todo elemento para existir requiere de una estructura y en toda estructura se pueden encontrar patrones. Es decir, no nos dio nada. De hecho en la investigación se utilizan multiples patrones, no solo aquellos encontrados en el cuerpo humano, se utilizan huellas de neumáticos, calzado, rastros químicos y demás. Y encima esos patrones son totalmente insuficientes ya que no sirve para detener el crimen y muchas veces no logran determinar con exactitud culpabilidad.
Es tan estúpido el engaño que asusta. Realmente me asusta cómo las personas siguen utilizando este mecanismo que oculta lo que no apoya sus fantasías y resaltan lo que la valida. Es un mecanismo muy simple que no solo utilizan las religiones ya que como comentamos en otra columna estos mecanismos de engaño están relacionados con la psicología humana, no con la fantasía que se defiende. Las religiones no pueden probar sus fantasías, solo pueden engañar a las personas para que las crean y las acepten como verdades.
El mecanismo es tan perverso que logra ocultar el hecho de que si reemplazaramos a ese dios o ser fantástico por un ser humano sentiríamos repugnancia por él. Imagine por un momento esta situación, un hombre está parado en un espacio oscuro, observando a una niña pasar junto a él. Esta niña se dirige a un tunel oscuro, donde este hombre vio hace segundos ingresar a una persona que ya sabe se trata de un violador serial. De hecho este hombre ya sabe que el violador se escondió dentro del tunel para esperar a su víctima. El hombre lo sabe todo, incluso que la niña será violada. La niña pasa junto a él antes de introducirse al tunel pero él no hace nada. Sería suficiente con asustar a la niña o incluso susurrarle algo para evitar que ingrese al túnel, pero no hace nada. La niña ingresa, inocente, sin tener la menor idea de lo que le espera. El violador la atrapa. El hombre ve todo. Contempla todo. Ve los primeros golpes y no hace nada. Escucha los primeros gritos y llantos y no hace nada. Es más, este hombre no solo es capaz de hacer algo sino que tiene una fuerza descomunal, este hombre es capaz de detener al violador e incluso llevarlo a las rastras hasta la comisaría. No hay nada que lo detenga. Pero el hombre no hace nada. La niña, después de una golpiza salvaje, comienza a ser violada. Este hombre no hace nada. La niña siente que la penetran, siente el dolor, la impotencia, la desesperación. El hombre no solo no hace nada sino que además sabe lo que la niña está sintiendo. Sabe que está pensando en su madre, en su padre, que está rogando que lleguen a ayudarla. Este hombre lo sabe todo, lo ve y lo contempla todo y no hace nada. El violador termina, pero para evitar ser descubierto decide acabar con su víctima. Vuelve a golpearla. El hombre no hace nada. La niña ya está casi muerte. El hombre está agotado, la vuelve a golpear pero ve que aún respira. Ante la posibilidad de que la niña sobreviva y lo reconozca, decide utilizar otro método. El hombre sigue impasible, sin hacer nada. El violador toma un envase con combustible y lo vacía sobre el cuerpo casi destruido de su víctima. La niña aún respira. El hombre puede ver cómo casi se ahoga cuando el combustible cae sobre su rostro, pero no hace nada. El violador enciende una llama. El hombre es tan fuerte que hasta podría tomar un objeto y hacer el suficiente viento para apagar la llama desde donde se encuentra, pero no hace nada. La niña es quemada viva.
Un hombre así será considerado por cualquier persona decente incluso como alguien más repugnante que el mismo violador. La justicia podría, con las evidencias de inacción suficiente, considerarlo cómplice y encerrarlo por años. Seguramente nadie en su sano juicio dejaría a sus hijos al cuidado de una persona capaz de presenciar un crimen atroz y a pesar de ser capaz con un mínimo esfuerzo de impedirlo no hacer nada.
Las herramientas de engaño religiosas son tan poderosas que ante un hecho en el que cualquier ser quedaría como el más repugnante del universo logran sacar a sus dioses ilesos. No hacen nada, simplemente resaltan lo bueno y ocultan lo malo. Si la niña se recupera y sale viva de semejante ataque dirán que es obra de su dios, mientras que no dirán absolutamente nada sobre el por qué su dios, siendo testigo presencial y teniendo todas las posibilidades, no hizo absolutamente nada. Lo malo se oculta, se ignora, se borra, se hace desaparecer por completo. Si existieran los seres de fantasía religiosos no solo deberían estar presos, deberíamos luchar por acabarlos a todos, serían, de hecho, los peores enemigos de la raza humana y de la vida.
Afortunadamente estos seres repugnantes no existen, desafortunadamente los mecanismos de engaño que hacen que las personas sigan creyendo en ellos empujan a estas personas a continuar justificando actos inaceptables, propiciados no solo por la maldad de otros sino por la imperfección natural, que sigue, impasible, dañando y matando criaturas inocentes día a día.
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