Reflexionando sobre una columna anterior recordé algo en lo que me había concentrado tiempo atrás. Debido a la religión, especialmente las occidentales y medio orientales, lo malo se ve como bueno y lo bueno como malo. No es algo nuevo lo que voy a decir, pero quizás sí aporte nuevos datos. Desde siempre existió el debate sobre el sexo, por ejemplo. Algo hermoso, increíblemente saludable y motivador como el sexo sufrió permanentemente de los ataques y las consideraciones de fanáticos de toda clase. Pasó de ser algo bueno a algo malo y viceversa de forma constante durante nuestra historia. Y así, algo obviamente bueno, fue convertido y reconsiderado permanentemente por toda clase de pobres tipos que se privaban de disfrutarlo. El sexo es un claro ejemplo de algo bueno visto como malo. Pero otro claro ejemplo fue la manifestación contra los homosexuales llevada a cabo en Madrid.
Los fundamentalistas religiosos saben muy bien cómo manipular estas cosas (no por nada les enseñan psicología). Necesitan hacer algo malo: acabar con practicas contrarias a sus creencias, discriminando y aislando socialmente a los homosexuales, pero no pueden actuar directamente, tienen que disfrazarlo tras una causa justa y aceptable por todos. Así, fácilmente diseñan una máscara, inventando que la homosexualidad destruye la familia, y todos sus pobres esclavos marchan entonces con pancartas en favor de la familia. Y miles se les unen porque su causa parece justa (lo sería si el justificativo utilizado fuese real), los medios de comunicación transmiten las imágenes a todo el mundo de inmediato, los televidentes en sus casas comparten el sentimiento en favor de la familia, y nace así un repudio mundial sobre aquello que está en contra de algo tan sublime y hermoso. La homosexualidad es fácilmente vista como algo malo, la manifestación en contra de ella como algo bueno. Otra vez la religión haciendo sus porquerías, trastocando la realidad.
Como expliqué en mi anterior columna la homosexualidad no tiene absolutamente nada que ver con la familia, ningún homosexual va a destruir la familia de nadie, y tampoco están obligados a formar una (de hecho los mismos curas apestosos que organizan estas manifestaciones NO forman familia alguna). La manifestación, por tanto, está utilizando argumentos falsos para discriminar y atacar a personas que viven felices y no molestan a nadie (y que pueden ser tan buenas o malas como cualquier otra). La manifestación pretende obligar a los homosexuales a dejar de amar a quienes aman para comenzar a amar a otros por quienes no sienten interés alguno. La manifestación está haciendo algo terrible que es pretender que alguien deje de amar, que alguien simplemente pierda su libertad de estar con la persona que quiere. Este grupo de gente con grandes carteles que dicen "la familia", están haciendo un daño enorme, convirtiéndose en lo malo de la sociedad, mientras que un grupo de homosexuales defendiéndo el derecho que todos tenemos a amar libremente obviamente son lo bueno. La religión, por supuesto, hizo muy bien su trabajo de invertir las cosas.
Pero esta treta repugnante no nace en el siglo XXI. Es algo que siempre existió. El dios bíblico es un terrible asesino, un ser despiadado que mata por mano propia, que hecha a sus hijos de su hogar, que los engaña pretendiendo que nunca vean la verdad, que incluso llega a ahogar a todos los seres vivos del planeta. Y todas sus atroces fechorías se encuentran estampadas con fuego en la misma Biblia. La iglesia cristiana se ha encargado de que este dios repugnante sea visto como algo bueno. El mismo Jesús hizo algo tan asqueroso como pretender imponer ser amado. "Amenme más que a sus hijos", fueron sus palabras. Mi despreciable Jesús, el amor no se impone, se gana, y tú debiste haberlo sabido, incluso en esa época tan remota en la que supuestamente exististe y en la que la ignorancia sobre el mundo y la vida era suprema.
Tanto el dios bíblico como Jesús y dioses de otras religiones son vistos como buenos cuando en realidad son seres repugnantes, que de existir serían obviamente nuestros peores enemigos. El diablo, por ejemplo, en la Biblia lo más malo que hace es producirle una urticaria a Job, mientras el dios bíblico derrama sangre por todas partes. ¿Cómo es posible semejante confusión?
Una vez me pregunté por qué muchas Biblias, especialmente aquellas que se utilizan para ser distribuidas entre ingenuas víctimas prontas a convertirse en esclavos cristianos, no contienen todos los libros que la forman. Son en realidad el nuevo testamento, libros que contienen los evangelios y toda la vida y las "enseñanzas" de Jesús. Muy pronto comprendí por qué los cristianos parecían ignorar olímpicamente el resto de la Biblia. Lo entendí cuando leí cuál era el resto que faltaba. Hoy día incluso los mismos fundamentalistas cristianos se preguntan qué hacer con esa parte tan oscura de su libro sagrado. El antiguo testamento se ha convertido casi en un libro oculto, oscuro y peligroso. El dios que encierran los libros incluidos en él muestran a un dios tan despiadado y sangriento que muchos creyentes prefieren ignorarlo. El dios "bondadoso y misericordioso" del nuevo testamento es un sádico depravado en el antiguo testamento. La única manera de ocultarlo es obviándolo. La única manera de sostener la supuesta bondad de sus dios es ocultar sus maldades. Así, la iglesia (cualquiera sea su denominación) se ha encargado de mostrar lo malo como algo bueno ocultando información, tergiversando y engañando a sus fieles desde siempre. Cuando comprendí pude responder a mi pregunta. ¿Cómo es posible semejante confusión en la gente? Fácil, ocultando información.
La religión ha convertido lo bueno en malo y lo malo en bueno. Se muestran a la gente como personas humildes y buenas, mientras por la espalda engañan, manipulan a las masas, acceden al poder por los medios más viles e incluso asesinan personas inocentes. La perversión de la religión y especialmente de la iglesia cristiana es tal que me resulta incomprensible cómo la gente puede caer en su trampa y continúen creyendo.
Las religiones tienen los días contados, y es por eso que surgen cada día con más fuerza facciones fundamentalistas que amenazan con acabar con nuestra civilización. La única forma de continuar existiendo que tienen las religiones es continuar con el proceso de ocultamiento de información, pero los nuevos medios de comunicación hacen imposible esta tarea y deben recurrir a medidas extremas que implican el aislamiento de sus fieles, el bombardeo de desinformación y los lavados de cerebro, así las religiones se convierten poco a poco en sectas extremistas.
Todo un hermoso panorama contra el que deberemos luchar en lo sucesivo culpa de esas terribles fantasías que heredamos y que muchos intentan conservar como verdad.
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